Hablar de la peseta, es hablar de una moneda antigua, es hablar de todo un momento histórico en el transcurso de vida de cualquier nación, ya que, son un punto clave e importante que definía en su totalidad la economía de dicha nación, y por ende, al ser estas reconvertidas en algún otra moneda, estas pasan a convertirse en antigüedades o reliquias de gran valor.

Es por ello, que en las siguientes líneas se hablará específicamente de una de las monedas antiguas de la nación de España, conocido como La Peseta, que fue la moneda oficial del país antes de la llegada del Euro, y que fue la principal fuente de economía con la que se identificaban los españoles desde el siglo XIX.

Historia de la Peseta

Bien la historia define a la Peseta como la moneda legal de circulación en España, y con ella se definía pues su economía y su estabilidad desde que se aprobó el uso de la misma en el año 1868 de un 19 de octubre. Esta moneda, fue de gran importancia para la nación debido a su gran tiempo y uso, que concluirá ya para comienzo de 2002 en febrero.

De hecho, su gran impacto económico en el país Español es tal, que incluso en la actualidad todavía siguen existiendo ejemplares de esta moneda, ya sea en su versión en billetes o monedas, valga la redundancia. Y que puede ser intercambiado sin ningún coste adicional en el Banco de España.

Sin embargo, este sistema de cambio tiene vigencia hasta el 2020, una vez pasado este año, la moneda ya no podrá ser intercambiado bajo ningún parámetro legal en cualquiera de las instituciones bancarias correspondientes, ya que uso, quedará completamente sin valor, por lo que pasará a convertirse en una verdadera antigüedad.

La historia de la peseta es bastante interesante como profunda, ya que se trata de toda una denominación de valores que variaban entre su versión moneda y su versión en billetes, y cada una de ellas tiene una historia, y una razón de ser con su valor correspondiente según el material que se usaba para su fabricación.

El término de “Peseta” fue primeramente acuñado en la ciudad de Barcelona, España, en el año 1808, cuando el pueblo español estaba cursando el tiempo de la dominación napoleónica. Sin embargo, la primera denominación verdadera de Peseta se acuño un año después, en 1809, en conjunto con la Peseta de 5, con un tamaño y peso proporcional a los 8 reales.

Esta Peseta en específico referida anteriormente, fue utilizada hasta el final de la guerra de la Independencia Española, momento realmente importante y conmemorativo de la nación.

Años después, más específicamente en los años 1836 y 1837, posterior a la coronación de la Reina Isabel II, volvieron a acuñarse y fabricarse monedas con la denominación de 1 Peseta, y que se usaron para luego pagarles a las tropas institucionales que dieron batalla junto y a favor de la reina en La Primera Guerra Carlista.

Ya fue para mediados del año 1868 que el ministro de Hacienda del Gobierno Provisional del general Serrano, llamado Laureano Figuerola, quien firmó oficialmente y de manera legal un decreto para poder denominar a la Peseta como la moneda oficial de España, sustituyendo de esta forma al Escudo.

Los orígenes del posible nombre de pesetas se encuentra divididos en dos versiones que, sea cual sea el más aceptado por parte de los españoles, ninguno de los dos está equivocado, y de hecho, su origen realmente hace alusión a lo que se conocía sobre peseta en el momento.

El primero de ello, es que peseta desciende de un vocablo de origen catalán, cuyo nombre en dicho idioma significa “piececita”, que es el diminutivo de peça (pieza). Esto hace alusión a lo que se conocía desde el siglo XV a las monedas de plata, pero que con el pasar del tiempo también se le determinó al real de a dos.

La otra versión, se le atribuye directamente a la Real Academia Española (RAE), quienes afirman que “peseta” realmente viene o procede como un diminutivo del término “peso”, nombre que recibían las antiguas monedas de plata en España, y que también es el nombre de actuales monedas oficiales en países latinoamericanos.

También, es interesante poder apuntar que este término puede proceder también de lo que se conoce en España como un Pesetero, que es utilizado como n término despectivo para personas a quienes les interesa el dinero por encima de cualquier otra cosa, es decir, como un tipo de avaricia.

Importante, además de todo esto, es de saber que aun después de la llegada del euro y su instauración como moneda única y oficial del país español, es que aun ay personas cuyos cálculos se realizan en esta antigua moneda, ya en desuso, y que se le conoce también como pesetero o pesetista.

Y esto se debe a la enorme influencia que tuvo esta moneda en el país español, y que no es para menos, debido a todos los años que esta moneda se mantuvo en la economía española, y por ende, aun personas utilizan estas denominaciones para poder determinar el valor de las cosas en euros.

Las Pesetas se dividían en su versión moneda y billete, y cada con unas denominaciones específicas según su cantidad y material. Dentro de sus versiones en moneda, contamos con la siguiente lista de denominaciones:

  • 1 céntimo, 1 g de bronce
  • 2 céntimos, 2 g de bronce
  • 5 céntimos, 5 g de bronce
  • 10 céntimos, 10 g de bronce
  • 20 céntimos, 1 g de plata de ley 900 milésimas
  • 50 céntimos, 2,5 g de plata de ley 900 milésimas
  • 1 peseta, 5 g de plata de ley 900 milésimas
  • 2 pesetas, 10 g de plata de ley 900 milésimas
  • 5 pesetas, 25 g de plata de ley 900 milésimas
  • 100 pesetas, 32,25 g de oro de ley 900 milésimas

Cada una de esta denominaciones eran las que circulaban en aquel entonces en el país de España, y que, como se puede apreciar, estaban hechas con diferentes materiales de gran valor según su denominación.

Sin embargo, después de varias décadas de formalizar la legalidad de la Peseta como moneda oficial de España, en el año 1937 se fabricó la primera Peseta hecha con materiales no preciosos, más específicamente de aluminio, esto con la intención de poder utilizar los metales preciosos para otros fines.

Durante el régimen de Francisco Franco en 1939, se hace oficial el uso de los materiales no preciosos como un cambio radical en la fabricación de las nuevas monedas de Pesetas, hechas totalmente de aluminio con valores y denominaciones muy parecidas a lo descrito anteriormente en la lista.

Estas monedas específicamente fueron fabricadas desde 1944 a 1982, alcanzando un curso legal hasta 1997. Sin embargo, ha de resaltar que alrededor del año 1958, España estaba atravesando un problema de inflación por lo que se vieron en la necesidad de poder fabricar monedas con mayores denominaciones. 25, 50 y 100 pesetas de plata son uno de los ejemplos.

Es de importancia también, el poder mencionar que estas monedas han pasado por diferentes transiciones e inclusive diseños especiales que van de la mano con una conmemoración. Desde que ocurrió la Transición Española, estas contaron con el retrato de Juan Carlos I, y en 1980 se fabricaron monedas en conmemoración A la Copa Mundial de Futbol de 1982.

Es pues, en el año 1982 que pasaron las pesetas nuevamente a fabricarse oficialmente en material de aluminio, debido a los costes de producción que eran mucho más económicas que al usar materiales preciosos o de mayor valor. No obstante, se mantuvo las mismas dimensiones que las anteriores monedas.

Aunado a eso, en ese mismo año, se pusieron en circulación la nueva denominación de la moneda de 100 pesetas, mucho más compacta y se usaron materiales como el cobre y el aluminio. En los años posteriores también comenzaron a fabricarse nuevas denominaciones de monedas, que van desde las 2, 10, 200 y 500 Pesetas.

Las monedas cuyas denominaciones eran de 200 a 500 Pesetas, sustituyeron en ese entonces a los billetes que poseían dicho valor, para que estos a su vez dejaran de salir de circulación. Y en 1983 se descartó por completo el uso de monedas con valores fraccionarios, que eran aquellas monedas cuyos valores eran menor a 1 peseta.

Esto se debe a que ya estaban perdieron un valor considerable además de que afectaba en sí la economía del país, se veían en un uso inservible y por ende ya no eran aceptadas en el curso legal de la economía de España.

Con el paso de los años, siguieron manteniendo la fabricación de monedas Pesetas hechas de aluminio, no obstante, su tamaño sí se veía afectado, siendo estas en 1989 de tan sólo 14 milímetros de diámetro, y se consideraban como una de las monedas más pequeñas del mundo.

La última serie de Pesetas en su versión de monedas eran conocidas por sus característicos colores en blanco y amarillo, y que precisaban con valores de 2, 25, 100 y 500 pesetas para las de color amarillo/doradas para las más valiosas y habituales. Y para las que no eran tan habituales en aquel entonces eran las que correspondían con su color plata o blanco como se le conocía, de valores de 1, 10, 50 y 200 pesetas.

Estas monedas son bien conocidas en España porque era muy habitual que en ciertos momentos de la historia o del tiempo, pudiesen presentar temáticas muchas de las monedas en conmemoración a alguna actividad o evento se gran relevancia para el mundo, Juegos Olímpicos, Exposiciones en diferentes estados, o incluso en honor a ciudades o civilizaciones de España, son algunos de los ejemplos que podemos ver enmarcados en dichas monedas.

Esto era una costumbre que se tenía muy bien acuñado en el país, y que era una forma de celebrar dicha actividad u objeto histórico del país, de esa forma también las personas podían ser informadas de lo que estaba sucediendo en el mundo o en algún estado específico.

Personajes históricos, no son excepciones, ya que en diferentes versiones se pueden encontrar personajes de gran importancia para la historia de España en muchas de estas monedas.

En el año 1994 salió al mercado la moneda con un valor de 2000 pesetas, sin embargo, la fabricación de la misma era muy escasa, por lo que su circulación en el mercado y la economía del país también lo era. Por esta razón, los ejemplares de esta monedas pasaron a ser más un objeto coleccionable de gran valor.

En el año 1997 se dieron de baja las monedas con las denominaciones de 1, 5, 25, 50 y 200, las que poseían un diseño en la moneda antiguo, que llevaban en circulación ya más de 40 años. También quitaron de circulación las pesetas de 100, debido a su enorme diámetro, solamente dejando las de un tamaño relativamente muy pequeño.

En aquel entonces comenzaron a circular monedas con distintas series y diseños pero mucho más actualizados, no obstante, los últimos años de la peseta fueron bastante decadentes, sin importar que se haya retirado las pesetas de baja denominación y su antiguo diseño, la realidad era que dichas monedas no tenían un valor económico destacable.

Siendo así, que 200 pesetas equivalía para entonces un solo dólar estadounidense, por lo que, era evidente que en ese entonces la peseta pasaba por una importante crisis económica y devaluativa, por lo que, estos fueron con el pasar del tiempo determinando sus últimos años como moneda oficial de la nación de España, para darle cabida finalmente al Euro, en el año 2002.

Ahora bien, las monedas no fueron las únicas que formaron parte de la economía de España con pesetas, evidentemente, también existían los billetes con sus respectivas denominaciones y valores, que, con el tiempo, estos también sufrían algunos cambios estéticos y de valor.

Los primeros billetes de Peseta

Billete de 10 pesetas

Los primeros billetes de Peseta fueron impresos y fabricados en el año 1874, más específicamente el 1 de julio. Estos contaban con los valores de 25, 50, 100, 500 y 1000 pesetas. Estos estaban determinados y se conocían por su alto valor en esta época, y de debido a ese gran valor y reconocimiento sólo los bancos tenían la capacidad y el derecho de manejarlos.

Por lo que, no existían en el momento, una gran cantidad de los mismos, ya que eran bastante valiosos. Posteriormente siguieron elaborando distintas y nuevas series de estos billetes, pero con las mismas denominaciones ya establecidas, y así se mantuvo hasta el año 1935.

En esta época, ya se estaban reflejando los primeros indicios de una gran devaluación de la moneda y de la economía española, por lo tanto el valor de la plata subía, por lo que el uso de monedas con este tipo de material no era una opción rentable, por lo que estas desaparecieron, y contaban con valores de 5 a 10 pesetas, y fueron reestablecidos en billetes con dichas denominaciones.

Esto se realizó un año después, en 1935, y se hizo como una certificación de la plata pero restituido en el billete, para que de esta forma no se siguiera gastando los tan mencionados metales preciosos y costosos en la época, por monedas cuyo valor era mucho menor.

Sin embargo, esta problemática de la devaluación en conjunto con la preocupación de usar metales preciosos, se vio agravado durante la Guerra Civil Española, la economía del país se vio gravemente perjudicada y por ende se desplomó, lo que llevó a la nación a tomar la decisión de imprimir billetes con denominaciones muy pequeñas, valoradas en céntimos.

De esta forma, se evitaba en la medida de lo posible de comprar metales costosos para la elaboración de monedas o de cualquier objeto que cuente con dichos metales, y así, evitar mucho más la devaluación o la deuda.

Sin embargo, como la economía tuvo muchas décadas para que esta se volviera a normalizar, se imprimieron durante ese entonces muchos billetes con dichas denominaciones en céntimos en conjunto con los de más alta denominación, lo que, para el año 1978 la cifra de estos billetes llegó a ser tan que la moneda comenzaba a perder valor por la misma devaluación.

La devaluación de la moneda comenzaba a ser tal por tanta cantidad de billetes impresos que el billete del momento con mayor denominación, que era el de 1000 pesetas, ya no tenía tampoco ningún valor monetario a nivel nacional y mundial, y eran necesario muchos de estos billetes para hacer compras de cualquier tipo.

Todo esto se deben no sólo a factores de devaluación, por la discriminada impresión de estos materiales y billetes, sino que también se debió a todos los conflictos, guerras y enfrentamiento que tuvo que padecer el país español para que este pudiese prosperar, no obstante, dichos enfrentamientos fueron la base para que su economía se viera muy afectada.

Es, sin embargo, importante poder mencionar que los billetes siguieron produciéndose en grandes cantidades, pero no de la misma forma ni tampoco con las mismas denominaciones, ya que estos con el pasar de los años empezaron a eliminar denominaciones inferiores a los 200 y 500 pesetas.

Y con esto, se daba apertura para que pudiesen ser fabricados billetes de denominaciones de 5 mil hasta 10 mil pesetas, con la finalidad de que estos billetes a parte de poseer un valor mucho más alto, esto evitase de alguna manera tener que imprimir demasiado billetes con estos valores para el sustento económico del país.

Ya para el año 1992, con la última serie de pesetas que se conoció, las denominaciones de los billetes eran únicamente las que correspondían a los valores más altos, es decir, 1000, 2000, 5000 y 10 mil pesetas, y todos los billetes de menor denominación fueron completamente retirados de los bancos y por ende, de la economía en general.

Hablando específicamente de la conversión de la moneda, se ha de mencionar que es un aspecto muy importante a tener en cuenta ya que, con esto tenemos una idea de cómo se valoraba exactamente la peseta, y se puede entender también la razón de su gran devaluación con el pasar de los años.

Una peseta era equivalente a 100 céntimos, sin embargo esto fue hasta el año 1983 cuando las denominaciones fraccionadas dejaron de ser utilizadas.

El Real de vellón, era una moneda muy común también en el país español, y su valor se conocía a partir de los 25 céntimos, que equivalía a un real de vellón. Por lo que cuatro reales de vellón equivalían a una peseta.

Las monedas de denominaciones en 5 a 10 céntimos, se le conocían como perra chica y perra gorda respectivamente según su valor menor o superior. Esto se debía al león que conformaba la moneda del céntimo, pero que las personas erróneamente confundían con un perro.

El duro, era conocido por ser una moneda de gran valor, equivalían a 20 reales de vellón, o más específicamente, 5 pesetas.

El kilo, era un término que se le daba a una gran cantidad de pesetas, mil billetes para ser exactos, con la mayor denominación hasta la fecha de pesetas, que era también de 1000. Esto, debido a que cuanto se pesaban estos mil billetes con un valor de 1000 pesetas, pesaba un kilogramo en total, por lo que se conocía como kilo al millón.

La libra se usaba para denominar al billete de 100 pesetas o cuando se tenía esta cantidad.

Coloquialmente, y no de manera oficial usado por la comunidad española, el Talego se le denominaba al billete o la cantidad de 1000 pesetas.

Ya en los últimos años de circulación de la peseta, cuando se empezó a dar vigencia a la utilización del euro como una moneda original de España, este fue tomando un inmenso valor, debido a también la devaluación de la peseta, para que, esta fuera destituida de la economía española en el año 2002 con la llegada oficial del euro, cuando este era igual a poseer la increíble cantidad de 166.386 pesetas.

Con esta información, se puede dar cuenta de que La Peseta específicamente, fue una moneda de gran importancia para el pueblo y país español, debido a todos los años que esta estuvo vigente dentro de su economía.

Y que, se ha demostrado que aun con la llegada del euro, esta moneda antigua a pesar de que ya se encuentra en desuso, todavía siguen existiendo personas que trabajan o manejan sus cuentas a través de estas denominaciones, o las poseen como reliquias u objetos coleccionables de gran importancia y valor histórico.

Paul Kariya Jersey